jueves, 4 de junio de 2009

Marfa.

Marfa

Son tus ojos mujer onírica, únicos;
es tu sonrisa un delicado decir.
Daría la realidad para oírte reír,
serian tus palabras ecos perfecciones sonoros.

Aun cuestiono cada mural tangible,
solo para descubrir una locura imaginada.
Me llamas por el deseo del alma amada,
mente y deseo son prisioneros conocible.

Desconozco tu nombre, reconozco tu cariño.
tus latidos serenos, cada uno un réquiem,
Recurriendo al tiempo al son cálido dañino.

Tornar cada deseo al afán de tu voz.
aguardare mujer onírica por tu ser,
Sin importar razón o locura, conocer tu querer.

Lentamente las murallas entonan canticos.
en silencio estrepitoso escuchan tus labios,
Cada pausada noche, te encuentro al cerrar los ojos.


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