domingo, 24 de mayo de 2009

Muerte pasajera.(S.G.)

Recuesta tu alma amarga en dulce pecho,
Y calla los canticos de una muerte incierta.
Que entre paisajes áridos esta tu vida muerta,
Acongojada por estrellas mortíferas en tu lecho.

Cada lágrima temporal sobre blanca arena,
Vistiendo las ilusiones de una cálida virgen.
Ecos de alegría orgásmica rápidamente mueren,
En tu morada cristalina el tiempo es viento a marea.

Mujer sacerdotisa, madre de fríos corazones,
¿Donde encierras el fuego de aquellos ojos?,
¿Como sostienes el sol entre tus labios rojos?
Fue tu frágil memoria hogar oscuro sin razones.

Lentamente sin rumbo fijo arrebatas la esperanza,
Tal como el invierno, matas el aroma de la juventud.
Sin pasaje de vuelta muestras cada vana alabanza.

Un cuerpo blanco, dueño de caricias e inquietud,
Posa cada sonrisa de amor en ella desperdiciada,
Inerte el alma blanca, como la luz con gritos de violencia.

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