sábado, 11 de octubre de 2008

El cuerpo de una mujer.

En una noche de invierno
me perderé en el agua de tus ojos,
en el cielo de tu cara, en tu piel,
en el roció de tus labios
y en tu sonrisa esmaltada.
Recorreré tu cuello,
delicada columna
que sostiene ese cielo,
hermoso cielo, mi cielo.
Bajare la mira a tus tersas montañas,
a la sierra de tu cuerpo,
delineare sus faldas,
ascenderé a su cumbres suaves.
Recorreré tus llanuras,
besare sus extensiones,
me extasiare con su aroma, con su tacto.
Bajare a tus prados,
me perderé entre tus pastizales,
me hundiré en tus riscos,
me perderé en tus cuevas, en tu humedad,
en tu oscuridad, profunda e interno.
Para recorrer con cuidado tus peñascos,
que se vuelven finos conforme bajo por ellos,
terminare el camino en tus huellas, en tus pies.

FF

No hay comentarios: